Foros La Ruta te está llamando… Salidas en Moto Relatos de viajes/ Destinos Turísticos Dos semanas por San Luis, Mendoza y Chile 2016-17

  • Este debate tiene 28 respuestas, 8 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 3 años, 2 meses por Avataralga.
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  • #17774
    Avatarpabloav
    Participante

    Buenas muchachos en mi primer post del año les deseo un muy feliz 2017 con muchos kilómetros para todos.
    Acá voy a compartir las imágenes y el relato de mi viaje por los destinos mencionados. Por una lamentable falla con la tecnología :unsure: perdí muchas de las mejores fotos que había tomado, por lo que las imágenes son de celular en su mayoría y en modo alguno le hacen honor a la belleza e imponencia de los paisajes en donde fueron tomadas.
    Habiendo aclarado eso, acá va un compiladito de las fotos que rescaté para que vayan haciendo boca mientras escribo un relato como corresponde. Hasta la próxima!

    "No todos los que deambulan están perdidos" J.R.R Tolkien

Mostrando 27 respuestas a los debates
Domingo Torre & Cia.
Repsol
Fernando Banchero Sili -> 01/05/2020
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    • #192982
      Avatarindio2
      Participante
      Dunlop

      me alegro mucho que se haya podido hacer.felicitaciones.quedamos atentos al resto.saludos

    • #192983
      Avatarmatzz_p
      Participante

      ESPECTACULARR!!!!
      Muy lindas las fotos, terrible viaje te mandaste, el sueño del pibe, yo tengo planeado algo similar al viaje este, espero se me de en un futuro cercano.
      Felicitaciones por los huevos de mandarte solo. Lastima la camara que se te quedo con las fotos :/ a mi me acaba de pasar algo similar en este momento, pero no con fotos tan importantes jajaja
      Saludos y buenas rutas

    • #192984
      Avatarbocaviajero
      Participante

      ! Bom dia companheiros de MU ! Bom dia pabloav !

      Parabéns pela viagem :thumbsup: ; lindas paisagens e belas fotos . Estreando bandeira do Uruguay , bem novinha … Esperamos para ler o relato e curiosidades .

      Saudações.
      Bocanegra .

    • #192985
      Avatarbocaviajero
      Participante

      ! Olá pabloav ! Seguindo com o comentário … surgem curiosidades .

      ? Como é o nome daquele Paso para Chile , na foto ? Que altitudes chegastes e como lidastes com isso ? E esteve frio lá ?

      Saudações .
      Bocanegra

    • #192986
      Avatarpabloav
      Participante

      Nunca había deseado tanto que un año terminara. Nunca había transcurrido éste tan lento.
      El 2016 fue un año de pruebas, en el trabajo y la familia. Tuve que enfrentar la pérdida de mi padre y mi tío, con unos meses de diferencia, ambos de cáncer. Para todo el dolor que tenía (y tengo) acumulado sólo conocía una terapia: Rutear. Desparramar esos fantasmas a lo largo de los kilómetros, y dejar que el viento se los lleve. Así fue.
      Hacía dos años que no salía a viajar en moto, la pobre estaba sólo para ir a laburar, al igual que el dueño. Cada vez que tomaba la avenida que me llevaba al trabajo, parecía que quería seguir rumbo a la ruta, con o sin mi. Faltaba elegir destino nomás, sabía que cuando terminaran las clases y eligiera horas para el 2017 (soy docente de UTU), me “tapaba de bichos” al decir local. El viaje de mis sueños es Ushuaia o recorrer la ruta 40 completa, pero para ser el primer viaje internacional me pareció mucho. Así que elegí uno de los viajes clásicos del motociclismo oriental: Cruzar los Andes hacia Viña del Mar y tocar el Pacífico azul. Muchos lo hicieron, muchos lo harán. Pero para un viajero con experiencia local como yo era un desafío interesante.
      La idea era llegar a ese punto y empezar a volver, pero buscaba un itinerario más interesante que sólo autopistas. Me interesa ver los caminos locales, qué se produce en los campos, cómo están hechas las casas, es decir “sentir el pulso” del pago en el que ando. Creo que me entienden. Otro de los puntos a tener en cuenta era que no quería cruzar la cordillera dos veces por el mismo lugar, por lo que me puse a investigar y a calcular distancias con la gran herramienta que es Google Maps. Una vez que se aprende a usar provee muchísimas posibilidades al viajero. Unos días de planificación, poner la máquina en orden y armar las alforjas, estaba pronto. Y con más nervios que testigo falso. ¡Avanti entonces!

      DÍA 1

      El Lunes 19 de Diciembre, día marcado para el inicio, amaneció gris y frío al igual que mi ánimo. Me asaltaron terribles dudas sobre lo conveniente o prudente de lo que estaba haciendo. ¿Estaba exponiendo mi familia a otra tragedia? ¡¿Cómo podía ser tan egoísta?!. Con ese peso en el alma arranqué, chiquito y arrollado por la costanera sanducera, vacía a horas del amanecer. Trámites mediante en el puente, arranqué suavecito mientras miraba por el espejo a la ciudad dormida sobre la costa del Uruguay. No quise volver la cabeza, miré hacia delante y aceleré.
      Para llegar a la Ruta Nacional 14 de Argentina hay que recorrer unos 15 km desde la cabecera del puente, y en ese trayecto mi ánimo empezó a despejarse al igual que el cielo. Una vez tomada la amplia ruta, estaba eufórico. ¡Lo estaba haciendo! Chau dudas, chau miedos. Éramos la moto y el camino y yo, nada más. En ese momento, cuando sentís esa nube levantándose de tu frente, sos capaz de acometer cualquier empresa. Vamos que vamos.
      Tenía pensado atravesar la llanura pampeana de un tirón, en un sólo día hasta la ciudad de Alta Gracia (CBA), eran 720 km desde Paysandú. Lo máximo que había recorrido en un día eran los 553 km que separan Paysandú de Treinta y Tres… por la ruta 26 (que ya está todo dicho sobre ella), así que estaba confiado que podía lograrlo sin hacer locuras.
      Tomando la RN 130 que atraviesa la provincia de Entre Ríos hasta Villaguay, ciudad localizada en el corazón de la provincia. La ruta atraviesa los fértiles campos del vecino país y el esfuerzo pujante del agro se hace sentir. Luego de Villaguay viene la RN 18, que es la ruta en peor estado que encontré en todo el viaje. Estrecha, bacheada y con un tránsito intenso de camiones. Eso sí, ni cerca de estar en el vergonzoso abandono de algunas (cuantas) rutas uruguayas. Soja, Maíz y ganado eran mis escoltas, atravesando una región que recibió fuertes corrientes inmigratorias de Europa en los dos siglos pasados, y el acervo de esta gente se nota en la nomenclatura de calles, comercios y pueblos.
      El primer hito del viaje era el cruce del río Paraná por el túnel que une la ciudad homónima con Santa Fe, lo crucé emocionado imaginado los metros de agua turbia y los seres misteriosos que nadaban sobre mi cabeza. Al asomar a la luz, amplios esteros donde la vida bulle en las plumas de garzas, biguás y tantos otros animales. Cuando llegué a Santa Fe tomé la circunvalación para evitar atravesar la ciudad (que era lo que me recomendaba el GPS). La circunvalación me llevó a la ciudad de Santo Tomé, satélite de Santa Fe. Ahí tomé la RN 19, una autopista en excelente estado que recorrí a buen ritmo, observando los campos más fértiles del mundo, llanos al punto de poder ver edificios que se encontraban a muchos kilómetros.
      Las horas transcurren lentas en la pampa, la ruta solitaria se vuelve monótona. A unas horas de Santa Fe comencé a ver una extraña nube en el horizonte, de un color rojizo. A medida que la ruta me acercaba a la nube, comprendí que no era otra cosa que un gran incendio de campo que cubría varios kilómetros circundantes con un espeso humo. Por suerte el viento me favoreció y sólo estuve bajo el humo unos minutos, pobres de aquellos que quedaron a favor del viento.
      La ciudad de San Francisco está en el límite Córdoba-Santa Fe, a 443 km de Paysandú. Ya había recorrido más de la mitad del trayecto estipulado. Llegué a eso de las 14 hs, buscando un lugar para comer y parar una hora. Habiendo descansado, me lancé otra vez a devorar horizontes. La RN 19 atraviesa una zona netamente agrícola, bastante monótona. El calor de la tarde cordobesa me hacía ver a todos los pueblos que pasaba iguales (vacíos a la hora de la siesta) , era como cruzar por Young una y otra vez. Me empecé a cansar, ya tenía 11 horas de viaje y el sol golpeaba fuerte.
      Tomé la Ruta Provincial 10 unos 2 km antes de llegar a Río Primero, virando al sur para llegar a la RP 13, atravesando localidades como Villa del Rosario, Cañada de Machado y Pilar. Venía rendido, la distancia me agregaba kilos sobre los hombros hasta que en el horizonte divisé algo distinto: una sombra azul, parecida a nubes que se arremolinaban en la distancia. Pero yo sabía que no eran nubes, las nubes no tienen vértices ni están hechas de piedra. Estaba viendo a las sierras cordobesas crecer al acercarme, y eso me renovó las ganas y me sacó del sopor en el que venía. De Pilar a Alta Gracia se va por la RP c45, llegué a la ciudad de Alta Gracia a las 18 horas, 720 km y 13 horas después que salí de Paysandú.
      Alta Gracia es una ciudad de unos 50 mil habitantes, rica en historia por ser lugar donde se encontraba una estancia jesuítica, hoy el casco y el lago de irrigación están en el centro del pueblo. La ciudad estaba movida, mucha gente de paseo. Llegué triunfante al verde parque que rodea al lago Tajamar, centro de la ciudad. Ni bien llego me cruzo con un flaco que andaba viajando por el país en bicicleta, y con él me quedé tomando unos mates mientras el sol caía. Ya era hora de buscar refugio en un hostel cercano, donde aterricé temprano luego de una ducha reparadora.

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      DÍA 2

      Ahora sí, la cosa se ponía buena. El trayecto del día era corto comparado con el anterior, unos 206 km hasta la ciudad puntana de Merlo, al otro lado de las sierras. Tomé la RP 96 para mi primer dosis de montaña, las cuales en el primer trayecto no son impresionantes pero sí muy bonitas y verdes. Alta Gracia se veía hermosa bañada por el sol matinal.
      Luego de las primeras subidas, pasando por la Estación Astrofísica de Bosque Alegre se llega a la RP 34, más conocida como ruta de las “Altas Cumbres”, y vaya que eran altas. Un paisaje más rocoso que en las estribaciones de la sierra, con menos árboles. Estaba encantado con lo que veía, un paisaje al que los uruguayos estamos poco acostumbrados. El GPS indicaba cerca de 1000 msnm. Al llegar a una pronunciada curva con una quebrada a mi derecha, una visión que me sacó el aliento: ascendiendo lentamente desde el fondo de la quebrada, impulsado por las corrientes de aire caliente y a muy pocos metros de mi un gran cóndor andino me miró como diciendo “esto recién empieza”, o eso le entendí. Las sierras de Córdoba fue uno de los lugares donde se ensayó con éxito la reintroducción de estas majestuosas aves, que pueden superar los 3 metros de envergadura y pesar hasta 15 kg. Como entusiasta de la vida silvestre que soy, estaba extasiado. No pude ni tomar una foto decente de la emoción que sentí. De ahí en adelante nunca más se me cruzó por la cabeza que el viaje haya sido una mala idea. La RP 34 supera los 1100 msnm en algunos lugares, y al llegar al extremo occidental de la sierra se aprecia una inmensa llanura a decenas de kilómetros, pudiendo verse las ciudades de Mina Clavero, Cura Brochero y otras.
      Al llegar a Mina Clavero viré al sur por la RP 14, no sin antes detenerme en una panadería artesanal llamada “El Nazareno” en donde se encuentran las cosas más deliciosas que puedan salir de un horno, de verdad.
      Ahora, el camino que indican los GPS para ir hasta Merlo es hasta Villa Dolores para tomar la RN 148, pero yo seguí el trayecto de la RP 14 en Las Tapias, y debo decir que no me arrepentí. La ruta provincial en este tramo se vuelve un zigzagueante camino asfaltado (en buen estado) que atraviesa el fértil valle de Traslasierra, un lugar verdaderamente maravilloso. Altos árboles, sauces y centenarios algarrobos proveen una agradable sombra mientras se transita por encantadores caseríos como Yacanto, La Población y Luyaba. Estos poblados tienen un circuito turístico pero es algo muy tranquilo, parece que el tiempo se detiene entre los adoquines y los viejos almacenes de ramos generales. Un lugar de ensueño, ¡realmente me dieron ganas de vivir en la zona! Ah y por si fuera poco, bastaba volver la vista hacia el Este para ver las majestuosas sierras alzarse más de un kilómetro sobre el paisaje. No puedo recomendarles lo suficiente que recorran esta ruta.
      Las primeras horas de la tarde me encontraron en Merlo, ya en la provincia de San Luis, centro turístico de importancia con una oferta imponente de lugares para visitar y quedarse, de verdad hermosísimo. Siento que no le dediqué suficiente tiempo a este paraíso, pero ya vendrán otras oportunidades. Me hospedé en un Hostel llamado CasaGrande, muy acogedor con un precioso parque. Pasé el resto del día haciendo amistades con los inquilinos y recorriendo a pie las calles del centro histórico de la villa.

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      :ohmy: CONTINUARÁ :ohmy:

      "No todos los que deambulan están perdidos" J.R.R Tolkien

    • #192987
      Avatarbocaviajero
      Participante

      ! Bom dia MU ! Bom dia pabloav !

      Está boa a viagem ; seguimos contigo …

      Saudações.
      Bocanegra

    • #193006
      Avatarpabloav
      Participante
      bocaviajero wrote:
      ! Olá pabloav ! Seguindo com o comentário … surgem curiosidades .

      ? Como é o nome daquele Paso para Chile , na foto ? Que altitudes chegastes e como lidastes com isso ? E esteve frio lá ?

      Saudações .
      Bocanegra

      Fui por el Paso de los Libertadores, a 3000 msnm. Ahí me tocó un día de nieve y frío. Volví por el paso Pehuenche, ese es más bajo y fue un día de verano.

      "No todos los que deambulan están perdidos" J.R.R Tolkien

    • #192988
      Avatarbocaviajero
      Participante

      ! Boa tarde companheiros de MU ! Boa tarde pabloav !

      Pablo, tive este sentimento , quando estive no Chile, em 2003 ; era minha primeira viagem ao exterior – que não é diferente do que sentistes …Então escrevi isso :

      ” Não esperei
      Que me vissem desnudo
      De ilusões , e parti …
      Em caminhos que não
      Procuro,
      Por eles, minha vida ;
      No plexo vazio da América
      Latina – bem lá estava eu –
      A exorcisar meus desafetos e
      Espantar meus fantasmas ;
      Entre espinhos e tapetes
      De felicidade …
      Sem dúvidas , um filme
      De longa duração . ” P.B.- 2003

      Saudações.
      Bocanegra

      ? Tua moto é com injeção ?

    • #192989
      Avatarpabloav
      Participante

      DÍA 3

      No estaba seguro si seguir viaje o quedarme un día más en Merlo, me había encantado la ciudad y la zona. Al fin me decidí a seguir, sintiendo que no había recorrido ni una décima parte de lo que tiene para ofrecer. Eso sí, antes de irme fui por el plato fuerte. Sobre el borde Oeste de la ciudad comienza un camino zigzagueante que trepa la sierra en uno de sus puntos más espectaculares, conocido como “El Filo” en donde se puede apreciar buena parte de la provincia puntana. Vaya si valió la pena ir hasta ahí, el radiante día me esperaba en la cima a más de 2200 msnm. Un lugar excepcional, visita obligada de la ciudad. Cruzando varios arroyos se accede a la calle, asfaltada y en correcto estado que lleva hacia el filo. Al llegar a la cima el camino pasa a ripio y 3 km más adelante hay una confitería con una vista de película. Si se continúa por ese camino se va a la provincia de Córdoba cruzando la sierra, por lo que averigüé es un recorrido muy popular entre los muchachos del enduro. Ahora sí, más satisfecho descendí hacia el valle y me dirigí hacia San Luis.
      San Luis es una provincia muy especial, al decir de los locales “un país aparte de la Argentina” y se nota. La familia Saá ha dirigido la política puntana desde hace más de un siglo, y sin pretender ahondar mucho en temas políticos, parece que no lo hace mal. La inversión en infraestructura es impresionante, cientos de kilómetros de excelente caminería se construyeron en pocos años. Un ejemplo notable es la RN 148, a la que accedí en Concarán. Una ruta de hormigón doble vía que atraviesa una zona muy poco poblada, un par de pueblos y menos estancias. Maíz y más maíz, pero la producción de estos fértiles campos es extraída en tiempo récord gracias a las excelentes rutas que tiene la provincia.
      Tomando la RN 20 en La Toma, el último tramo hasta San Luis lo recorrí en un tórrido mediodía, parando varias veces a tomar agua. Para buscar estadía me dirigí al Potrero de los Funes, un balneario en crecimiento a pasitos de la capital, muy bonito y prolijo con un lago circundado por un circuito de carreras (pensado para la F1) enmarcado por hermosos cerros. Ahí me hospedé en un complejo regenteado por un caballero de Bs. As. con quien me entretuve varias horas hablando sobre la provincia y sobre las facilidades que ofrece a los inversores en turismo. Realmente tentador vivir en un lugar así. La temporada no había comenzado aún así que no había mucha movida, me fui a dormir temprano. Mañana me esperaba el segundo hito del viaje: Mendoza.

      DÍAS 4-5-6-7

      Abrí los ojos escuchando las gotas que caían afuera con mansedumbre. No importa, con agua le vamos a dar igual. Luego de un buen desayuno armé todo y salí buscando la ruta 7, que se encontraba bastante agitada en los alrededores de la ciudad pero luego se tornó solitaria, al igual que todas las rutas por las que había transitado.
      Aquí viene una anécdota graciosa sobre las rutas de San Luis. No había recargado nafta en San Luis (craso error) y a unos 40 km empecé a darme cuenta que no llegaría a Mendoza con lo que tenía. El GPS me indicaba todas las estaciones hacia la dirección de la que venía, pero tengo como una aversión a volver mis pasos (creo que es común en los motociclistas) así que continué confiado que habría una estación pequeña por ahí. Llegué a la entrada de una localidad llamada Chosmes, pensé “acá seguro hay nafta” observando la amplia y prolija calle que llevaba al pueblo, bicisenda incluida. Cuando entro al pueblo veo que no es más que un par de casas humildes y una escuela. La única fuente de sonido era el cencerro del chivo que pastaba junto a su rebaño en la “plaza” central. Dos paisanos me indicaron que 20 km más adelante había una YPF.
      A medida que avanzaba al poniente el cielo se aclaraba y el paisaje se volvía más árido y ventoso, “bienvenidos a Cuyo”. Crucé la famosa entrada a Mendoza por el río Desaguadero y continué casi sin parar hasta la capital, en donde me hospedé en un hostel muy prolijo y económico situado en plena Arístides Villanueva.
      Ya tenía decidido pasar Navidad ahí y partir el 26, por lo que me dediqué esos días a hacer buenas migas con los locales y recorrer a pie la ciudad, que es hermosa y muy limpia. El tránsito, si bien abundante es muy ordenado y las calles son amplias. Muy buena comida (vayan al mercado central para admirar y probar las delicias de la región), mujeres hermosas y miles de otras atracciones para el viajero casual. Una ciudad cosmopolita, llena de extranjeros con quienes compartí buenos momentos en el hostel (desde tirarnos a la pileta en la madrugada del 25, enseñarle a tomar mate a un grupo de franceses e introducir el juego de la conga en la ciudad). Excelente práctica para eliminar prejuicios.

      CONTINUARÁ…

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      "No todos los que deambulan están perdidos" J.R.R Tolkien

    • #192990
      Avatardarwinsalina
      Participante

      :clap: :clap: :clap:
      Como siempre Pablo, leer tus relatos de viaje es altamente placentero y adictivo.
      Te felicito por tu aventura. Recuerdo, que nos cruzamos en la 15, en las cercanías de San Miguel, yo iba para Barra del Chuy y no recuerdo si tu ibas o venías. Cosas en las que coincidimos ya que en unos cuantos días pasaré por San Luis, Merlo, Traslasierra, General Belgrano y mi queridísima Capilla del Monte (Córdoba), pensar que podríamos habernos cruzado nuevamente en el camino, hubiera sido toda una sorpresa.

      Yo voy rumbo al sur, buscando también el pacífico, pero a la altura de Puerto Montt, mañana si el clima acompaña, estaré arribando a Bariloche para bajar hasta Lago Puelo o Esquel, quien sabe, y despúes rumbo noroeste para cruzar a Chile por La Angostura, volver, hacer parte de la 40 (un sueño muy soñado) hasta Mendoza o San Rafael.,,,

      Como no creo en las coincidencias, seguramente nos cruzaremos nuevamente en alguna ruta, en algún rumbo, hasta entonces, te mando un gran abrazo desde el desierto patagónico!

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    • #192991
      Avatarindio2
      Participante

      muy buena darwin. a la vuelta del verano vamos a tener mucho para contar.buen viaje.un abrazo

    • #192992
      Avatarbocaviajero
      Participante

      ! Bom dia MU ! Bom dia viajeros de plantão !

      ! Dale, dale Darwin !
      Saludos pabloav !

      Saudações amigos .
      Bocanegra

    • #192993
      Avatarjob
      Participante

      Impresionante lo que viene escribiendo Pabloav, por acá quedamos a la espera de lo que sigue… :thumbsup:

      Y hablando de lo que sigue, ya saco número para leer las aventuras de Darwin, parece que por ahí también va a haber tela para cortar ;)

      Salú’ la barra… motoviajera!!!

    • #192994
      Avatarindio2
      Participante

      pabloav:muy bueno tu viaje.el cosquilleo antes de salir nos pasa a todos.los lugares que hiciste son de novela,toda esa zona de cordoba y san luis es hermosa.que damos atentos al resto.un abrazo

    • #192995
      Avatarpabloav
      Participante

      DÍA 8

      Los días de descanso en Mendoza transcurrieron rápido, con escasos movimientos en moto excepto por el paseo al parque y al mercado central, y otro día a Cacheuta y la playa de Luján de Cuyo. Ya me estaba picando el bichito de la ruta, ese que se cuelga del horizonte y no quiere acercarse nunca. Sobretodo desde que había visto las nevadas cumbres de los Andes el día que fui a Luján, fue una grata sorpresa ya que no sabía que se podían ver desde la ciudad. Allá arriba, entre las blancas nubes refulgían los picos en un invierno eterno, como gigantes de blanca cabellera. Sentí un poco de miedo, no voy a negarlo, pero estaba más decidido que nunca a cruzar.
      La mañana del 26 de Diciembre amaneció gris en la capital, arranqué de mañana para encontrarme con la llovizna fina y fría aún dentro de la ciudad. Una pequeña muestra de lo que me esperaba.
      Ya en la ruta 7, paré a prepararme para el cruce de la cordillera. Coloqué el forro térmico del equipo, guantes de invierno, doble par de medias y un grueso buzo de lana bajo la campera. No tenía muy claro lo que me esperaba allá arriba, y si lo hubiese tenido probablemente me habría vuelto al hostel a esperar un día más.
      Ni bien se llega al dique Potrerillos el paisaje no deja un minuto de sorprender, pero eso es “apenas” la precordillera. Aún así deliré con la ruta que llega a Uspallata entre oscuros túneles, ríos correntosos y la visión de altas montañas entre la llovizna. Ya en Uspallata paré a tomar un café caliente porque la diferencia de temperatura se hacía sentir, agravada por la humedad. Ahora comenzaba el plato fuerte.
      La ruta me llevó por un amplio valle entre las montañas antes de entrar en el paso, ya desde lejos vi lo que se me venía encima: lluvia, no llovizna “mojabobo”, sino gruesas y heladas gotas que me golpeaban con fuerza la mica del casco y se colaban entre las costuras del equipo y los guantes. Ya en 30 o 40 kilómetros de este baile me di cuenta que no iba a poder continuar mucho más sin arriesgar una hipotermia, o ser arrollado por uno de los numerosos camiones que me acompañaban. Cuando llegué a Polvaredas, venía duro, acalambrado de frío aunque sólo traía mojados los pies y las manos (que en definitiva actúan como radiadores del cuerpo). Me sentí un poco mareado, ¿sería la altura? Me acercaba a los 2300 msnm, no era “tanto” aún. En el pueblo mencionado no andaba un alma, ni vi ninguna casa con pinta de hospedaje, en ese momento podría haber pagado una fortuna (de tenerla) por arrimarme a una de las estufas que veía humear por las chimeneas de piedra. Pensé en lo duro que ha de ser vivir ahí.
      Junté fuerza sabiendo que el camino no era completamente desierto, continué viajando entre pesadas nubes de plomo que cercenaban la mollera de las montañas y parecía tener a unos pocos metros. La visión de las paredes de piedra y el techo gris del cielo daba la impresión de estar en la inmensa celda del castillo de algún gigante, quizás así era. Pero al ratón le quedaba un resto encima, y con ese resto llegué a la localidad de Penitentes tiritando de frío. Paré en la primera posada que se me puso a tiro (que por suerte era muy acogedora) y cuando salí de la mejor ducha que había tomado en mi vida, vi por la ventana del baño una sorpresa que Los Andes me tenían reservada: Blancos copos de algodón iban cubriendo los patios y los cerros. ¡Nieve! ¡En pleno Diciembre! Eso sí es digno de Hollywood. Nunca había visto nieve en vivo, y me quedé rato contemplando cómo blanqueaban las laderas que hace un rato lucían negras.
      Siempre se me da por conversar con los que atienden los lugares, en éste caso era Juilo César quien me contó que no esperaban semejante temporal en ésta época, incluso me comunicó que el paso a Chile estaba cerrado a causa del peligro. Me sentí reconfortado al saber que había tomado una buena decisión al parar, la cosa no era “moco de pavo”. Pensé en el famoso vuelo 571 de la FAU, qué deben haber sentido esas personas al contemplar la inmensidad. Me dediqué el resto del día a comer (una muy sabrosa polenta que me vino de perillas) y las páginas de Jack London y su “Llamado de la selva” me entretuvieron por la tarde. Me encontré con una pareja de brasileros que venían haciendo el trayecto opuesto al mío y también tuvieron que parar. Pensé que la noche entre esos helados lugares se pasaría mejor cuando se está “acompañado”, pero qué más remedio.

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      DÍA 9

      Me desperté temprano como de costumbre, y miré por la ventana el hermoso espectáculo de las montañas ribeteadas de blanco, ésta vez con un fulgurante cielo azul de fondo. Buena señal.
      Ataqué el desayuno como si fuese un enemigo (descubrí que desayunar abundantemente y no almorzar me sienta mejor cuando viajo) sabiendo que el día iba a ser largo. Las demoras en la aduana chilena son proverbiales (hasta 18 horas). Salí a la ruta parando a cada rato para tomar fotos de la belleza que me rodeaba. Las cumbres blancas lucían frías nubes desgarradas en sus filosos vértices, como el yelmo de guerrero de la Antigüedad. Una visión hermosa y terrible a la vez.
      Pasé por el vecino Puente del Inca, desierto a esa hora al igual que el Parque del Aconcagua (no hay lugar para madrugadores). Se sentía genial saber que a pocos kilómetros tenía la montaña más alta del continente y del mundo fuera de los Himalayas, observé el Cerro durante rato, podría haber pasado todo el día viendo como la luz jugaba con los glaciares.
      Más adelante, en Las Cuevas está la puerta que accede al Cristo Redentor de los Andes, una imponente estatua del Nazareno en un lugar más imponente, a casi 4 kilómetros de altura. Tenía pensado llegar hasta allá arriba, por el estrecho camino de ripio que lleva a él, pero a pocos metros de iniciar el ascenso me di cuenta que en la moto me iba a ser imposible. La nieve comenzaba ya a derretirse y los pequeños desagües formaban fajas de barro escarchado que hundían a la hondita bajo los casi 300 kg que pesa ella y lo que llevaba encima. No me animé a subir a pie dado que estaba sólo y no sabía cómo me podría afectar la altura, aunque vi un grupo de estudiantes de la Universidad de San Juan subiendo a pie. De seguro estaban más baqueanos que yo para la altura. Quedará para otra vuelta.
      Cuando llegué a la aduana argentina el paso estaba cerrado, pero no a causa del clima sino del intenso tráfico que había, por lo que la barrera estaba momentáneamente baja hasta que se desagotara el túnel (que no puede tener cola), afortunadamente estaba entre los primeros para cruzar. Esperé unos minutos conversando con un veterano en una Vulcan que venía desde Mendoza con su familia siguiéndolo en la camioneta. Paso abierto, “adelante” dijo el gendarme y salimos expreso atravesando el largo túnel que separa Argentina y Chile. Al otro lado estaba el lugar soñado, el paisaje más imponente que había visto en mi vida y el famoso cartel dando la bienvenida a Chile, cubierto de calcomanías de otros tantos locos que cruzaron por ahí. Paré a tomar las fotos de rigor con el Pabellón colgado del cartel (incluso hay una caña atada y unos alambres para tal fin, qué considerados), ahí perdí la ventaja que llevaba en la cola pero me importó bien poco, ya había cruzado. Descendiendo del túnel me topé con varios kilómetros de cola, empezaba el plantón. No obstante el paisaje aceleraba el tiempo viendo como caían finas cascadas de deshielo desde los picos. Me coloqué atrás de la traffic de un vecino entrerriano que se bajaba a conversar conmigo cada vez que la cola paraba.
      Cuando salí de la aduana Chilena, habían transcurrido 6 horas desde que había parado atrás de la traffic. Parece que los sistemas aduaneros están acostumbrados a recibir argentinos nomás y tuve que mirar el clásico espectáculo del empleado que le pregunta al de al lado “¿cómo se ingresa bla bla…?” y así sucesivamente hasta que todo el equipo de la aduana (hasta el que vendía panchos en la entrada) estaba al tanto de que había un uruguayo cruzando sólo en moto. Vaya manera de entrar sigilosamente. Por suerte no trajeron el tema fútbol a colación, ni me incautaron el kilo de yerba que me llevaba (si me lo sacaban creo que pegaba la vuelta como Pimpinela).
      A pasos de la aduana están los famosos “caracoles” de la ruta 60, destino legendario para los motociclistas que recorrí maravillado. Me estaba dando cuenta que el viaje que había realizado hasta ahí era soñado por mucha gente que no lo iba a hacer nunca. Me sentí profundamente agradecido con la vida por permitirme realizarlo y deseé que muchos más puedan ir por donde fui. Pensé en los que había dejado atrás, y en los que ya no estaban conmigo. Di las gracias en silencio a esos fuera de serie que fueron mi padre y tío, sentí que esos viejos anormales me acompañaron y lo seguirán haciendo.
      La ruta 60 sigue el valle del río Aconcagua, en esos momentos caudaloso y de fuerte correntada debido al deshielo. Recorrí las profundas quebradas acompañando el cauce del río mientras me acostumbraba al paisaje de las regiones centrales de Chile. Mucho más verde que Mendoza claro, la barrera de la cordillera no permite que la humedad del Pacífico alcance las regiones centrales del Cono Sur. Vides, paltas, ciruelas, peras, choclos del tamaño de un termo. Todo era exuberante y en gran tamaño. Ver los numerosos puestos de frutas y verduras a la vera de la ruta me iba dando hambre. Incluso vi un par de puestos de ollas y sartenes de cobre, me quedé con muchas ganas de traerme una.
      Desde el cruce hasta Con-Con suman unos 180 km. Los hice a un ritmo bastante alegre ya que el tedio de las horas pasadas en la aduana era grande, y ya presentía la cercanía del azul. Así me lo anunciaban las gaviotas que veía planeando en lo alto.
      La primera impresión que me llevé del país trasandino fue el excelente estado de su caminería. Todo impecable, sin baches, correcta y abundantemente señalizado. Deja chica a las rutas argentinas y en oprobiosa vergüenza a las nuestras. Eso sí, el ritmo es vertiginoso. Los camiones usados allá son los gigantes Mack, Freightliner e International de origen americano y gran caballaje (necesarios por la geografía), entonces el ritmo que llevaban había que acompañarlo sí o sí.
      Un par de horas descendiendo hacia el océano y me encontré con un par de embotellamientos en los últimos kilómetros de la ruta 64. Al fin el Océano Pacífico, me recibió con estruendo de olas, gaviotas y enormes pelícanos descansando en los riscos de la costa. Misión cumplida. ¡Al menos la ida! Había cruzado la cordillera y tocado el Pacífico en solitario y en una moto de baja cilindrada pero de gran corazón. Fue un momento de victoria, recorrí la movida rambla que une los balnearios de Con-Con, Reñaca y Viña del Mar, los más exclusivos de Chile. Para poner en comparación sería como Punta del Este pero con una costa más pedregosa y asentada sobre cerros de alta pendiente.
      Dada la particular geografía de estas ciudades (o lo que se llama Gran Valparaíso (conurbación de aproximadamente 1,2 millones de personas) navegar entre las calles que copian las laderas de los cerros es bastante complejo aunque se lleve gps. Hay calles que nacen en un lugar, se cortan por el cruce de un arroyo o “estero” como llaman ellos y al otro lado reaparecen varias cuadras después, cambios de nombre, etc.
      No sé si sería el cansancio o el ritmo del tránsito (la rambla estaba llena, y me dijeron que “aún está tranquilo”) pero me entreveré bastante buscando un tal “Pepe Hostel” que nunca hallé aunque le pasé cerca. Con la caída del sol empecé a apurar el trámite del alojamiento, no sé qué sería pero no me pareció que a la noche sea una ciudad muy segura, quizás el hecho de que buena parte de los chilenos viste y actúa como nuestros “planchas” pero más estilo reggaetonero, venía con la alarma prendida (llámenme prejuicioso pero buee). Al final aterricé en un residencial ubicado en un viejo caserón del barrio histórico de Viña, el cual luce una arquitectura muy curiosa, de influencias británicas. Una caminata por la calle principal, comida y al sobre. Al otro día intentaría buscar un alojamiento más económico o seguir viaje al Sur.

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      CONTINUARÁ…

      "No todos los que deambulan están perdidos" J.R.R Tolkien

    • #193012
      Avatarpabloav
      Participante
      darwinsalina wrote:
      :clap: :clap: :clap:
      Como siempre Pablo, leer tus relatos de viaje es altamente placentero y adictivo.
      Te felicito por tu aventura. Recuerdo, que nos cruzamos en la 15, en las cercanías de San Miguel, yo iba para Barra del Chuy y no recuerdo si tu ibas o venías. Cosas en las que coincidimos ya que en unos cuantos días pasaré por San Luis, Merlo, Traslasierra, General Belgrano y mi queridísima Capilla del Monte (Córdoba), pensar que podríamos habernos cruzado nuevamente en el camino, hubiera sido toda una sorpresa.

      Yo voy rumbo al sur, buscando también el pacífico, pero a la altura de Puerto Montt, mañana si el clima acompaña, estaré arribando a Bariloche para bajar hasta Lago Puelo o Esquel, quien sabe, y despúes rumbo noroeste para cruzar a Chile por La Angostura, volver, hacer parte de la 40 (un sueño muy soñado) hasta Mendoza o San Rafael.,,,

      Como no creo en las coincidencias, seguramente nos cruzaremos nuevamente en alguna ruta, en algún rumbo, hasta entonces, te mando un gran abrazo desde el desierto patagónico!

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      Darwin me alegra saber que andás en la vuelta también. Una lástima no habernos cruzado de nuevo! Pero no va a faltar oportunidad hermano, que siga todo sobre dos ruedas!

      "No todos los que deambulan están perdidos" J.R.R Tolkien

    • #192997
      Avatarpabloav
      Participante

      DÍA 10

      Una cosa que aprendí de la costa central de Chile es que a la mañana promete poco pero a la tarde da mucho. Todos los días en los que estuve amaneció con una pesada y fría cerrazón proveniente del océano que trepaba lentamente los cerros y le daba a un toque sombrío a un paisaje que el día anterior era azul y reluciente.
      Durante la noche había decidido seguir viaje hacia el sur, con destino a Talca, unos a 370 km de distancia. Aún faltaban unos días para la llegada del nuevo año y Viña me pareció bastante caro y alocado como para quedarme mucho tiempo, pero puede haber sido idea mía después del mareo que tuve el día anterior buscando el “Pepe Hostel” (Dios lo tenga en la gloria), resulta que me hospedé en un lugar muy cerca de él. Pero ya estaba decidido. Me quedé con las ganas de ver el famoso espectáculo de fuegos artificiales de Nochevieja, en donde ponen unas balsas en el mar con los fuegos y se pueden alquilar paseos en barcos con brindis, fiesta y todo lo que ello incluye (como caer mamado y ahogarse en las frías aguas de la corriente de Humboldt).
      Armé los equipajes sobre la moto mientras la calle se iba animando, dejé las llaves del hospedaje en una maceta (no se habían levantado los anfitriones aún) y salí rumbo a la rambla con dirección Sur. Como dije la costa se veía muy distinta del día anterior y la neblina comenzó a humedecerme los guantes y a enfriarme mientras entraba a Valparaíso, la segunda ciudad de Chile y uno de los principales puertos del Pacífico Sur. La mañana gris afeaba una ciudad que me imagino ha de ser mucho más linda, me entretuve observando los inmensos barcos atracados a pocos metros de la rambla, denotando la gran profundidad de la bahía.
      En el final del puerto comienza el camino de “La Pólvora” que atraviesa profundas quebradas y cerros con barrios muy humildes, eso sí, con una vista espectacular. Espié entre las paredes de piedra de cientos de metros de profundidad a tres helicópteros militares (Apaches) patrullando la costa, el despliegue militar del pueblo trasandino es más que notable. Entré en el túnel de La Pólvora entre el bramido de los camiones que llegaban a todo trapo al puerto, el tránsito pesado en esta parte era constante, por lo que parar para apreciar el paisaje no era una opción muy sabia. Continué por entre la fría niebla del camino que pasa a ser la Ruta 60 hasta el empalme con la 68 en la ciudad de Placilla, luego por ésta última vía continué unos 20 km hast tomar la F-840 hacia el Este.
      Una vez más debo halagar el excelente estado de las rutas chilenas, que no se remite a las autopistas sino también a las rutas rurales como la que estaba transitando. Ahora me encontraba en un ambiente más cómodo para mí: chacras, viñedos y pequeñas poblaciones son mi ambiente preferido. La tierra parecía fértil dada la abundancia y variedad de productos, aunque atravesé por varias “quintas” de eucaliptos quemadas por un incendio reciente que al parecer fue de grandes dimensiones (a los pocos días de pasar por ahí el fuego se reavivó y quemó partes del sur de Valparaíso y Laguna Verde, habrán visto la famosa foto del bombero voluntario que ve cómo se quema su propia casa). Me sorprendió mucho una cabaña de madera que se mantenía intacta con la línea de cenizas a unos escasos 5 metros de distancia, qué momento habrá pasado esa familia.
      Una vez más la presencia del océano se me anunció en forma de gaviota y del característico olor a sal. Llegué al balneario llamado Algarrobo, cuenta de un rosario de pequeños y bellísimos balnearios en el llamado “Litoral de los poetas”, unidos por la ruta G-98-F o “Ruta del Mar” que bien ganado el nombre tenía. La niebla se había levantado y ahora veía con claridad los accidentes de la costa y las verdiazules aguas desde la altura del balneario Mirasol (que fue el que más me gustó, casas sencillas y jardines cuajados de flores).
      Emprendí el camino costero pasando por localidades como Algarrobo, El Quisco, El Tabo, El Tabito y otras; deteniéndome frecuentemente a sacar fotos y deleitarme con la belleza y paz de estos balnearios que se me antojaban mucho más agradables que Viña. No obstante, no todo es paz en ésta costa. Cada playa tiene su cartel “peligro: amenaza de tsunami” recordando que Chile está ubicado en una de las zonas tectónicas más activas del mundo.
      El trayecto de la Ruta del mar es corto, pero se me hizo a lo largo del día porque llevaba un ritmo muy tranquilo, decidí hacer noche en la ciudad de Cartagena, dicha ciudad fue el primer balneario “top” de Chile, allá por el siglo XIX, y la opulencia de esos tiempos se nota en la arquitectura del lugar, bah, en lo que queda de la arquitectura. En una reflexión posterior concluyo que debí haber parado en otro lado. Como dije, Cartagena “fue” el balneario principal de Chile, yo lo encontré en un triste abandono. Los caserones eran esqueletos cubiertos de excremento de gaviotas y graffitis, la playa no estaba muy limpia que digamos y la rambla, que en otro tiempo debió ser un paseo de postal se encontraba bastante mal mantenida. Aún así la vista del pacífico era hermosa. Paré en un hotel frente a la rambla y luego de un paseo por la playa en la tarde (donde mojé los pies en el océano por única vez, el agua es helada al punto del calambre) concluí que a la noche lo mejor sería no salir. La soledad de las casas abandonadas y las “truchas” que asomaron al caer el sol me daban la impresión que en la noche eso era tierra de nadie. Comí una exótica y exuberante empanada de queso… sólo queso, ni siquiera pimienta u orégano (nota aparte: la gastronomía chilena es bastante sencilla y no tiene gran variedad de comidas, salvo en el apartado frutos del mar evidentemente. En Argentina me encontré con un abanico muchísimo más amplio de alimentos) y me fui a dormir con una sensación de intranquilidad.

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      DÍA 11

      Cuando abrí los ojos al amanecer, la tierra se estaba moviendo.
      Supe enseguida de qué se trataba, la cama se hamacó y las puertas del ropero traquetearon durante unos segundos que se me hicieron largos. No fue nada, una risa a la que los chilenos deben estar más que acostumbrados a eso, pero para éste profano oriental le alcanzó para despertarse bien despierto. No me quedó otra que salir despacito esperando otro temblor que nunca pasó. Hasta ahora el viaje venía bien variadito en el tema fenómenos naturales: nieve, incendios, temblor. Faltaba la erupción volcánica y completábamos. Salí por la rambla pasando por San Antonio, el segundo puerto en importancia del país y tomé la ruta 66 (ooh yeeah) y atravesé, otra vez entre la niebla, una cantidad de poblados y ciudades que ya ni me acuerdo. No me sentía muy cómodo y empezé a sentir ganas de volver a Argentina. Ahora, no sé si habrá sido una mezcla de los eventos del último día, el abandono de Cartagena me dejó una sensación bastante sombría y el “jeito” de los lugareños me pareció taciturno y gris. Probablemente haya sido cosa mía.
      Pasé por pintorescas regiones productoras de vid, recuerdo haber pasado por una “pizzería uruguaya” en donde flameaba orgullosa la azul y blanca, luego entré en una laguna (embalse Rapel) y seguí por una aglomeración de casas rurales al costado de la ruta, similar a lo que se ve en nuestra ruta 5 en Canelones. Me detuvo un accidente que cortaba la carretera en Las Cabras, obligándome a tomar un desvío por dentro del pueblo (qué buena herramienta el GPS, recomiendo mucho que lo lleven) al intentar cruzar por la avenida central veo que estaba cortada por una feria local, los lugareños me miraron como si hubiese aparecido un extraterrestre en el pueblo. Y ya que estamos en el tema, vi muy pocos motociclistas en Chile, y mucho menos viajando. Se veían en mayor proporción motos de alta cilindrada pero ninguno con alforjas y equipo.
      Cercano al mediodía me encontré con la Ruta 5, amplia y moderna autopista que comunica Chile de Sur a Norte, y por ella recorrí a buena velocidad (habrá sido el viento pero venía a más de 90 por GPS y la moto me dío 40 km/l en ese tramo) hasta el poblado de Camarico, ya en la VII Región del Maule. Ahí me desvié y salí por la K-31, un trayecto más corto que pasar por Talca. Mi destino: las estribaciones de los Andes, antes de cruzar por el Paso Pehuenche. Atravesé una hermosísima y verde campiña surcada por arroyos de buen caudal y agua cristalina, invitaban a tirarse en cada puente. Por la ruta k-25 llegué hasta el Lago Colbún, embalse del río Maule y última población antes de entrar en plena Cordillera. El río Maule es algo salido de los sueños, es celeste intenso y en esa zona aparece ancho y caudaloso. Numerosas cabañas y complejos turísticos poblaban la costa, busqué hospedaje en ellos pero el precio era más de lo que podía pagar, se me acababan los pesos chilenos y no aceptaban argentinos. El cambio más cerca estaba a 30 y pico de kilómetros en San Clemente y hacia allá me dirigí notablemente cansado. Ya había recorrido más de 400 kilómetros.
      San Clemente es una ciudad tranquila y agrícola, me recordó a Trinidad. Ahí me hospedé por unos cuantos pesos menos y me pasé el resto de la tarde caminando y degustando el famoso “mote con huesillos”, uno de los platos nacionales de Chile que consiste en “mote” (trigo pelado y hervido) con duraznos deshidratados (“huesillos”) servidos en una jarra de jugo acaramelado. Postre y bebida refrescante a la vez, bastante bueno. Me acosté muy temprano mirando tele, estaba rendido pero más tranquilo, en un entorno rural que me gustaba mucho.

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      CONTINUARÁ (YA FALTA MENOS CHE)…

      "No todos los que deambulan están perdidos" J.R.R Tolkien

    • #192998
      Avatarbocaviajero
      Participante

      ! Bom dia MU ! Bom dia pabloav !

      ! Que beleza, hermano ! Só alegrias e coisas boas no caminho ; linda viagem ! :clap:

      Saudações .
      Bocanegra

    • #192996
      Avatarwilli
      Participante

      Precioso viaje te felicito, muy bueno tu relato muy entretenido :clap: Saludos

    • #192999
      Avatarpabloav
      Participante

      DÍA 12

      El 30 de Diciembre comenzó con un potente desayuno (huevos revueltos incluídos, estilo americano), mientras en la tele veía los preparativos para recibir el 2017 en Viña con todo el glamour. San Clemente se preparaba con una feria callejera de alimentos de excelente calidad y tamaño, daban ganas de quedarse. Pero ese día tocaba cruzar los Andes nuevamente, ésta vez por el Paso Pehuenche que une las rutas 115 chilena y 145 argentina. El paso (nombrado así por un pueblo relacionado con los mapuches) tiene 2553 msnm, sensiblemente menor que los tres mil y pico del Paso Libertadores. A pesar de lo que dice en internet, el paso está totalmente pavimentado salvo en lugares donde están haciendo reparaciones. La ruta 115 sigue el curso del Río Maule, de celestes y heladas aguas que corre entre bravos rápidos y nace en la laguna del mismo nombre.
      El ascenso fue un deleite, no había casi tránsito salvo unas camionetas rojas que supongo eran de funcionarios de una mina. Los primeros kilómetros se transitan por un verde valle poblado de cabañas para alquilar y pequeñas fincas agrícolas, pero luego del retén “La Mina” el paisaje se encajona y se vuelve más rocoso y árido, ya en plena cordillera. No obstante es mucho más gentil que en el paso anterior. Numerosos “cascotes” poblaban el camino por lo que parar en ciertos lugares no es una opción prudente, busqué los lugares donde no había “pared” para sacar fotos sin ser aplastado por un derrumbe fortuito.
      Sin dudas el lugar más panorámico del trazado es el “Valle de los Cóndores”, profunda depresión de centenares de metros entre las montañas, donde el Maule corre furioso y donde puede observarse una enorme cascada a lo lejos desde la ruta (no logré tomar una foto decente pero acá hay una del Maps: http://tinyurl.com/hzkzddk). Efectivamente había cóndores, vigilando desde lo alto en su majestuosidad. Eran como el broche de oro a un día radiante sin asomo de nubes. A pasitos de la entrada al valle pasé por los “Monjes Blancos”, curiosa formación rocosa (probablemente caliza) en donde la erosión esculpió formas que dieron el nombre.
      A lo lejos veía el afilado pico de lo que parecía un volcán (no estaba tan lejos en realidad, unos 20 km). Luego me enteré que la zona de la Laguna del Maule es considerada un supervolcán (activo) por el tamaño de la caldera, que de entrar en erupción sería un evento de consecuencias a escala global. Es interesante saber estas cosas porque cuando uno está ahí puede observar las fuerzas de la Naturaleza en plena acción, demandando respeto y reverencia de los mortales que nos escabullimos entre sus sombras. ¿Cómo no iban a considerar los antiguos que esa era la morada de los dioses, sino dioses los volcanes mismos?. Poco se puede decir frente a esos gigantes, maravillado por la vista recorrí los pocos kilómetros que me separaban de la aduana chilena para realizar los trámites, en escasos minutos estaba del otro lado.
      Luego del puesto aduanero viene otra postal del Pehuenche, la Laguna del Maule, fuente del río homónimo. De unos 45 kilómetros cuadrados, es un espejo azul intenso que se encuentra muy profundo en relación con la ruta, veía los pescadores en las orillas como si fuesen hormigas. Las fotos que acá comparto no hacen honor a la escala de lo que es, no se puede apreciar muy bien la profundidad del paisaje.
      Después de pasar la laguna, se alcanza la altura máxima en el paso y se comienza a descender hacia Argentina, me crucé con varios vehículos que venían hacia Chile, todos en tren de paseo. Me crucé con una agradable cascada de agua fría y cristalina, recogí una piedra negra y brillante como vidrio de evidente origen volcánico y seguí descendiendo por lo que podría llamarse un cañón en donde corre el Río Grande (de aguas rojizas).
      El descenso me ofreció también excelentes paisajes y también me encontré con quien sería mi compañero durante varios días: el viento. Soplaba errático y furioso entre las paredes de piedra y me sacudía como a un muñeco, debí aminorar la marcha para estar más atento a mantener el equilibrio que el ritmo. Se estiraron los kilómetros hasta llegar a Las Loicas, población donde se encuentra la aduana argentina. Todavía faltaban 100 km para llegar a Malargüe.
      Acompañé el Río Grande, cada vez más caudaloso y ancho a medida que descendíamos hasta encontrarme con la legendaria Ruta 40. Paré, apagué la moto y me quedé mirando al Sur un momento. Soledad total, no se veía un alma humana o animal. Nubes, viento y distancia. Una polvorienta curva de ripio era la continuación de la 40 hacia el Sur, hacia Bardas Blancas, hacia Bariloche, El Calafate y Ushuaia. Volví la mirada al Norte y colgué en el viento la promesa de seguir por esos caminos en otro momento, Dios mediante. El desierto estéril me vio pasar luchando con un porfiado viento de frente, que arreaba nubes rechonchas que me aliviaban del sol de media tarde. Escasos autos circulaban a esa hora, bajé la Cuesta del Chiuido lentamente y llegué a Malargüe en horas de la tarde, cansado después de luchar contra el viento pero muy satisfecho por la belleza con la que llené los ojos durante el día.
      Malargüe es una ciudad pequeña pero muy agradable, con una amplia avenida principal poblada de comercios de camping y aventuras, prolijas plazas de frondosos árboles e incluso un observatorio astrofísico internacional. Busqué hospedaje y salí a recorrer las calles mate en mano, despertando miradas curiosas en un lugar donde el mate, de tomarse, se hace en casa.

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      DÍAS 13-16

      En el último día del año recorrí la solitaria 40, bordeada de picos nevados, hasta El Sosneado, para tomar la ruta 144 con destino a San Rafael, la segunda ciudad de la provincia y un importante centro turístico. Ahí recibiría el Año Nuevo y recorrería el último camino panorámico antes de emprender el regreso: El Cañón del Río Atuel.
      El camino entre El Sosneado y San Rafael es bastante monótono, salvo por un salar que se cruza antes de El Nihuil y la Cuesta de los Terneros, antes de llegar a la ciudad.
      Llegué pasado el mediodía (léase hora de la siesta) y las calles estaban bastante desiertas, por suerte encontré un Hostel (Trotamundos) muy prolijo y barato, aseguré unos cuantos días para descansar y disfrutar de la compañía.
      Recibimos el año en un ambiente muy alegre con gente de todas partes de Argentina (a diferencia de Mendoza Capital, no me crucé con muchos extranjeros), fuimos a conocer el Dique Los Reyunos y recorrí el hermoso cañón del Atuel por el polvoriento camino que une El Nihuil con San Rafael. Las paredes del cañón esconden tesoros geológicos y formaciones sumamente curiosas. También está la posibilidad de realizar deportes acuáticos en el dique Valle Grande y rafting en el trazado del río, el turismo es explotado intensamente. La buena compañía me sacaba las ganas de seguir viaje pero ya tenía prometido volver esa misma semana a Paysandú. Definitivamente volvería a San Rafael.

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      "No todos los que deambulan están perdidos" J.R.R Tolkien

    • #193000
      Avatarbocaviajero
      Participante

      ! Bom dia MU ! Bom dia pabloav !

      ? Não tem mais ? Tá tão bom, que chego a sentir o cheiro da poeira e das matas … ! Lindas paisagens !
      Estes ( des)caminhos é que me encantam , os fora- de- estrada :baba: .
      E o vento é aquela companhia sem convite, que muitas vezes testa a força de nossos braços e nossos reflexos . Mas, normal , né, pois faz parte da aventura .

      Se tiveres o ” Serviço ” ( Dados ) da viagem e te dispuseres postar para que vejamos , eu agradeceria . Inclusive depoimento sobre a moto x altitude .

      ! Valeu !

      Saudações.
      Bocanegra

    • #193001
      Avatarpabloav
      Participante

      DÍA 17

      Ahora sí, ya tenía cumplido los objetivos del viaje y visité los lugares que quería, incluso hice rafting. Me esperaban el sábado para una fiesta, y siendo miércoles aún tenía tiempo para volver tranquilo, aproximadamente 1200 km.
      Salí rumbo a San Luis por la ruta 146 en una zona verde ce chacras regada por las acequias. Cuando las acequias se terminan, comienza el desierto. Hay 275 km entre los dos santos, y a partir de Monte Coman, 120 de una recta en la que no hay nada. Ni curvas, ni repechos, ni casas, ni cabras. Piedras y chircas, todas del mismo tamaño. Circular por esa ruta es tedioso al extremo cuando se va en una moto chica y con viento de frente. Parece sacado de una película de terror.
      No sé cuánto tiempo estuve en ese trámite, parecía que no avanzaba porque todo me parecía lo mismo. Hasta ahora no fue lo que realmente vi, pero en un momento me crucé con una camioneta que andaba sola en la ruta, o sea sola sin chofer. Le eché la culpa al calor y a la monotonía del lugar, ¡pero no di la vuelta a ver qué era en realidad!.
      Hay una sola población en este tramo, Beazley. Una polvorienta estación de tren y unas pocas manzanas de casas viejas en medio de la soledad, más a la hora de la siesta. Me encontré con dos colegas motociclistas de Paraná que iban para Ushuaia. Conversamos unos minutos y nos despedimos.
      Cuando llegué a la ruta 7, el viento arreciaba y me obligaba a traer la moto a 60 y poco por hora, en una autopista donde 60 es el mínimo para circular, afortunadamente no andaba nadie. Comencé a transitar por mis pasos, El Chorrillo,San Roque, Saladillo y La Toma por la ruta 20 hasta la 148, unos kilómetros por la última y tomé la provincial 10, rodeando un cerro que parece un antiguo volcán.
      Ya venía muy cansado, la batalla con el viento me había extenuado a pesar de que no había recorrido todo lo que quería, pensaba llegar a Río Cuarto ese mismo día. No iba a poder ser, pero no importaba. Paré al fin en Achiras, ya en provincia de Córdoba, un pintoresco pueblito en el extremo Sur de las sierras.

      DÍA 18 (FINAL)

      Tenía decidido que le iba a dar hasta llegar, arranqué en la oscuridad aún por la RP 30 hasta Río Cuarto en donde paré a desayunar. Atravesé el corazón cordobés en un nutrido tránsito de camiones. Trenes, fábricas y silos se amontonan en la ruta 158 entre Río IV y Villa María. Al llegar a esta última localidad entre un momento a descansar en la hermosa rambla
      Sobre el Río Tercero. Una porfiada jauría de perros callejeros molestaba a los autos en la rotonda del puente Vélez Sarsfield, una de las postales más bellas de la ciudad. Cuando me dispuse a seguir se me vinieron los perros encima y tuve que hacer “slalom” entre los cuzcos y los autos que venían de frente. Como para echarle un poco de sal a la cosa.
      Tomé la RN 9, una autopista muy transitada que va hacia Rosario. Por los planos planísimos campos de la pampa me encontré con el viento a favor, al fin. Con un ritmo mucho mejor iba palo y palo acercándome a casa, incluso el paisaje me parecía familiar. Paré en Gral. Roca obligado a desviarme de la autopista por reparaciones, aproveché para almorzar y hacer estiramientos. Tenía que mantener la sangre fluyendo para no sentir el cansancio de las horas manejando que ya llegaban a 7. Me fue necesario ir con los ojos bien abiertos llegando a Rosario, un par de camiones volcados y algunos que perdían la carga por el camino (desde jaulas para pollos hasta tanques de plástico) me obligaron a bajar la velocidad. Crucé por Rosario sin entrar en la ciudad que me han dicho es muy hermosa, la vista desde el puente sobre el Paraná es hermosa. Me di cuenta que era la primera vez que veía el Paraná ya que a la ida había cruzado por debajo, impresiona el ancho del río y los kilómetros interminables de esteros que separan Rosario de Victoria, Entre Ríos.
      Ya me sentía como en casa prácticamente, el calor húmedo y pegajoso del litoral es todo un sello distintivo. Maté la sed y el calor en una estación a la peor hora de resolana, estaba fatal. Pero estaba ahí nomás, a tiro de piedra.
      Crucé la provincia vecina observando los ríos fuera de cauce y las chacras anegadas, hacía días que no me cruzaba con una gota de lluvia pero las huellas de las tormentas de verano marcan fuerte en esta región (incluyéndonos).
      En algún cruce de la rp 39 me pararon los oficiales de la provincial (la policía de Entre Ríos es por lejos la que más realiza controles de todas las provincias que crucé) y me empezaron a complicar con un error en la tarjeta verde que no había notado, el número de chasis no era correcto. Comenzó el viejo baile de “milico 1 observa detenidamente los papeles y se los pasa al milico 2 con cara de serio” y así sucesivamente. Corrían los minutos, ya estaba bastante paspado pero no iba a ceder un peso de coima, “tengo hasta Marzo de vacaciones” pensé. Aproveché para estirar las piernas mientras los muchachos le hacían un test subatómico a los papeles que dejaría a los del CERN con los ojos como el dos de oro. Y ahí, para completar el momento, la moto se cae. La había dejado en mala posición, otra vez. Una de las pocas cosas en contra que tiene la Honda Unicorn es que la pata lateral no es muy segura, hay que elegir muy bien el lugar donde se la estaciona, y yo no lo hice. Eché una buena puteada mientras la levantaba esperando ver la careta molida, el manillar quebrado y algo más, a menos de 100 km de casa. Afortunadamente era sólo el espejo quebrado y el manillar ligeramente torcido, una pavada para lo que podría haber sido.
      Continué tratando de calmarme, no estaba en una carrera y el incidente me avisó que estar cerca del destino no me hace invencible, mucho menos con 13 horas de viaje y más de 700 kilómetros como venía. Ya estaba en tierras conocidas, Concepción del Uruguay y la ruta 14 son lugares de común tránsito para los sanduceros. Se terminaba la aventura, agradecí al universo por haber llegado sano y salvo y por todas las experiencias que tuve. Qué hermosa se veía Paysandú bañada por el sol del atardecer, todo estaba igual. No había pasado nada.
      Llegué con el último rayo de sol a casa, casi 4400 kilómetros y 18 días después de partir. EL viaje más largo y más espectacular que había realizado, sin contratiempos. Por el momento la sed de distancia estaba calmada, pero ya pensando en el próximo como debe ser.

      Y así termina este relato, disculpen por haberlo hecho demasiado largo pero me interesa compartir esas cosas que me cruzan por la cabeza cuando viajo porque estoy convencido que nos pasa a casi todos, más si uno viaja sólo. Muchas gracias por leer, y a las órdenes por cualquier duda que tengan sobre detalles del viaje. Hasta la vuelta!

      FIN

      "No todos los que deambulan están perdidos" J.R.R Tolkien

    • #193067
      Avatarpabloav
      Participante

      Paulinho, la moto sintió un poco la altura en el paso Libertadores. Se sentía más lerda pero tampoco era algo grave.

      "No todos los que deambulan están perdidos" J.R.R Tolkien

    • #193002
      Avatarbocaviajero
      Participante

      ! Bom dia companheiros de MU y de rutas !

      ! Mais um parabéns para ti , companheiro pabloav ! :clap: :thumbsup:

      Ótima narrativa, os sentimentos do viajero tentando ” mostrar ” o que vê ou viu , tentando dividir com os queridos ; sim, os conheço a todos estes e outros tantos , que fazem das viagens em moto uma das sensações mais espetaculares do mundo … Moto cair sozinha parada é normal, para quem viaja ; ver ” fantasmas ” também ; e as estradas longas e desertas são outros desafios ( quando estive no Uruguay senti bem isso ; ainda com chuva e frio … ) .
      Bem, cumpriste teu desafio, trouxestes um ” mundo ” de visões, cheiros, gostos, olhares e- certamente – voltastes uma pessoa distinta da que partiu , no sentido humano, mesmo ? verdade ? Fala aí . Já estás contaminado pelo vírus ; parece não ter mais volta .

      Saudações .
      Bocanegra

    • #193003
      Avatardarwinsalina
      Participante

      Hola Pablo. Impresionante tu viaje y tu relato. Yo sigo en la ruta unos días más, ahora en Malargüe.
      La verdad tenés un aguante brutal para esas rodadas tan largas, se ve que tanto la moto como el piloto “aguantan camiones”.

      Felicitaciones nuevamente. Me imagino que estarás mirando con cariño Ushuaia, o la 40 o Brasil. Sea como fuere, muy buenas rutas. Abrazo.

    • #193004
      Avatarbocaviajero
      Participante

      ! Hola amigos y ruteros !

      Eu estou curtindo muito as viagens ; a do Pablo foi espetacular ; a do Darwin está sendo, pois não reclamou de nada ainda ; e o Marcelo Ramone está por aqui ( Santa Catarina ) , não sei onde ; ele deverá levar regalos que envio desde Brasil , para sortear em MU – espero que me contate .

      Floripa esta lleno de uruguayos …

      Saludos amigos .
      Bocanegra

    • #193074
      Avatarpabloav
      Participante
      darwinsalina wrote:
      Hola Pablo. Impresionante tu viaje y tu relato. Yo sigo en la ruta unos días más, ahora en Malargüe.
      La verdad tenés un aguante brutal para esas rodadas tan largas, se ve que tanto la moto como el piloto “aguantan camiones”.

      Felicitaciones nuevamente. Me imagino que estarás mirando con cariño Ushuaia, o la 40 o Brasil. Sea como fuere, muy buenas rutas. Abrazo.

      Quedamos al tanto de tu relato Darwin! Éxitos

      "No todos los que deambulan están perdidos" J.R.R Tolkien

    • #193081
      Avataralga
      Participante

      Muy buen relato, muchas gracias por el aporte!

Domingo Torre & Cia.
Repsol
Fernando Banchero Sili -> 01/05/2020
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